Sin palabras

Sin palabras. No sin ideas, ni sin recursos, ni sin argumentos, ni embargada por la emoción, nada de eso. SIN PALABRAS li-te-ral-men-te, es decir, afónica, con voz de ultratumba, casi sin voz.

Así estaba ayer una compañera de trabajo, y así creo que sigue hoy. Por eso, he decidido echarle un cable y darle palabras, frases útiles que le ayuden a comunicarse con el mundo exterior y a superar el día en el trabajo con algo más de soltura que ayer. Ha sido complicado elegir solo seis, me he tenido que poner en su lugar y analizar las situaciones a las que se puede enfrentar una persona sin voz a la que todos le hablan como si tuviera:

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