Una dosis de transferencia de imágenes… y muchas dosis de paciencia

Todos los días son días de aprender y cuando yo aprendí a hacer transferencia de imágenes, ¡me encantó! Luego volví a probarlo al cabo de bastante tiempo en una de mis quedadas scraperas mensuales, y el resultado está en mi Smash Book y en ESTA ENTRADA.

Aunque hay tropecientos tutoriales sobre transferencia de imágenes (tanto a papel, como a madera, como a tela, como a casi todo lo que se te ocurra) y variedad de materiales destinados a ello, la forma que usó nuestra “super amiga seño” Paqui en la quedada fue taaaaan fácil y necesita taaaan poco, que he pensado hacer el paso a paso. Vamos allá…

Necesitamos:

  • Papel de acuarela (resiste mucho mejor el ajetreo)
  • Una imagen impresa en impresora láser (ojito, tened en cuenta que la vemos al revés de cómo la veremos al final, así que especialmente si la imagen incorpora letras, en el papel impreso tenemos que verla como si la viéramos en un espejo, p.ej., la imagen de París en la foto de más abajo).
  • Pintura acrílica del color que queramos de fondo.
  • Spray con agua.
  • Barniz (yo he usado Mod Podge, en su versión brillo)
  • Pistola de calor (huy, no sale en la foto… mecachis…). Si no tenemos, el proceso se ralentiza bastante, pero se consigue el mismo efecto.
  • Washi tape o cinta de carrocero, pero vamos eso solo porque a mí me gusta que quede como con un marquito, es absolutamente opcional.
  • Paciencia, más paciencia, más paciencia aún y todavía más paciencia.

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 PASO 1: Recortamos la imagen que hemos seleccionado todo lo al filo que podamos (aunque tampoco hay que obsesionarse con eso), pintamos nuestro papel de acuarela con acrílica y ponemos la imagen BOCA ABAJO en el lugar donde queramos que se transfiera. Recordad que nosotros no debemos ver la imagen (aunque nos guste mucho, jeje).

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Esperamos que se seque la pintura, o aceleramos el proceso con la pistola de calor.

 

PASO 2: El ojetivo es deshacernos del papel y quedarnos solo con la tinta, con la imagen en sí. ¿Parece fácil? Claro que lo parece, con lo finito que es un folio de papel, ¿no?… Pues efectivamente es fácil, pero EN ABSOLUTO rápido. Esta técnica solo se puede probar cuando uno no tenga prisa y necesite relajarse, es una alternativa a colorear mandalas, más o menos.

Pulverizamos un poco de agua en nuestra imagen y empezamos a frotar con el dedo, en círculos. El papel empieza a salir y se hacen unas pelotitas de celulosa. Ahora viene lo complicado: tener paciencia, porque si lo hacemos muy fuerte, nos llevaremos el papel… y la tinta, por lo que nos quedaremos sin imagen. También hay que tener cuidado porque conforme se van creando esas acumulaciones de celulosa, si las arrastramos con el dedo se llevarán la tinta de alrededor. En fin, esto es un poco prueba y error.

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Cuando veamos que ya hemos quitado un poco de papel, debemos secar con la pistola de calor (o esperar muuucho rato a que se seque solo), y veremos como se vuelve a poner blanco todo (claro, es que mojado parece que no queda papel, pero al secarlo, recupera su color blanco). Una vez seco, vuelta a empezar: pulveriza agua (en el papel o en el dedo) y ¡frota!

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Así una y otra vez: secamos y quitamos las pelotitas de papel, pulverizamos agua y quitamos papel con el dedo, cada vez con más cuidado y más mimo, que al quitar papel es muuuuuy fácil quitar tinta (y por lo tanto imagen). En total creo que he hecho todo el proceso unas 10 o 12 veces (o más, dije que había que tener paciencia, e ir despacito). Aun con todo eso, si se va un poco la tinta, no hay que desesperarse, es la gracia de lo casero, que no es perfecto, y le da un toque así como “vintage” que está bien. Por otra parte, es bueno saber que cuanto más recovecos tenga nuestra imagen, más complicado será tener un buen resultado.

¿Cuándo parar? Cuando al secar ya apenas quede blanco sobre la imagen.  Bueno, lo ideal es que no quede absolutamente nada, pero yo no no me arriesgo hasta tal extremo y cuando veo que está para salir del paso, paro. En ese punto, pulverizo agua, quito un pelín más y hago el paso 3.

 

PASO 3: Barnizamos toda la superficie con Mod Podge (o lo que sea) para fijar.

Y ya tenemos nuestra transferencia. Yo esta vez la he transformado en una tarjeta, y al cactus le gusta:

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